miércoles, 26 de junio de 2019

PORTADA

















Subsecretaría de Educación Media Superior y Superior
  Dirección General de Operación de Servicios de Educación
Media Superior y Superior
Subdirección de Formación Docente


CENTRO REGIONAL DE EDUCACIÓN NORMAL 

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR


ALUMNA: ROCIO YANET BAHENA DELGADO
GRUPO 201

MAESTRA: ROSELY HUICOCHEA MAZÓN 

PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS 



CUENTO


LAS FLORES DEL JARDÍN

Había una vez, una bella mujer llamada Aurora que tenía en el patio trasero de su casa un jardín enorme y lleno de vida, en donde habitaban rosas de todos los colores y tamaños, ella decía que las cuidaba por ser igual de lindas y queridas por todos aquellos que las conocieran.
Aurora era soltera, pues no quería desperdiciar su tiempo con un hombre que acabaría con su belleza. Hasta que un día un joven apuesto de nombre John llegó al vecindario, Aurora dijo: “que hombre tan apuesto, jamás había visto a alguien igual de hermoso que yo”

Los días pasaron y una tarde caminando por el vecindario ambos se toparon:
-Hola Aurora- dijo John, - es un gusto poder conocerte al fin.

Aurora quedó encanta con el tipo, pero no podía aceptarlo en su vida, su belleza era su prioridad.
Así que decidió olvidar a su apuesto vecino y seguir cuidando de sus rosas.
En un lindo amanecer salió a tomar un poco de café cerca de su jardín para poder contemplarlas y se percató de que algunas de ellas tomaban una tonalidad café, su tallo se doblaba y los pétalos se caían, así es, la belleza de las rosas se acababa.

-Lo mismo me pasará a mí, no siempre seré bella-dijo Aurora con lágrimas en los ojos.

Ella estaba arrepentida por haber cerrado las puertas al amor varias veces y por haber sido tan egocéntrica. Enseguida se metió a bañar, tomo su vestido y zapatillas mas lindas y con perfume olor a uva salió a casa de John para declararle su amor.

Ahora se les puede ver tomados de la mano felices caminando por el parque.


HISTORIETA


EN CAMINO AL ALTAR









LEYENDA

EL VADO


Cuenta la leyenda, que en un poblado a las afueras de Iguala vivía una jovencita muy coqueta llamada Laura, ella estudiaba la preparatoria cuando conoció al que parecía ser el amor de su vida. Pasaron los primeros meses de noviazgo entre ellos dos, cuando Laura quedó embarazada. Aquel pueblo era muy ignorante y criticaba a toda aquella mujer que encargara sin estar casada, por lo que al padre de la muchacha no le quedó de otra más que casar a su hija, con aquel mendigo que la había embarazado, de manera presurosa antes de que la panza se le notara o alguien más se enterara de la gran deshonra. La boda fue una fiesta muy pequeña y sencilla, nada parecido a lo que alguna vez Laura había presumido, lo que provocó habladurías y burlas por parte de la gente.
Por las mismas circunstancias ella ya no pudo terminar sus estudios, y se dedicó por completo a la vida del hogar. De aquel matrimonio resultó una hermosa niña de piel morena.
Los problemas económicos en casa cada vez eran más frecuentes y José, el marido de Laura, que provenía de una familia todavía más humilde no podía hacer gran cosa para solucionarlos. Por lo que cuando la niña cumplió un año de edad, Laura salió a trabajar a la cuidad de Iguala quedando deslumbrada por todo aquello que no podía tener por estar casada con un mediocre. Los meses pasaron y aquella familia se separaba cada vez más hasta que un día el rompimiento fue definitivo, Laura confesó tener otra pareja, misma que afirmaba sacarla de la pobreza.
Aquella muchacha regresó a casa de sus padres con su hija en brazos, suplicando que la dejaran quedarse hasta que su nueva pareja tuviera todo listo para irse a vivir juntos. Los papas sin más que poder hacer aceptaron de regreso a su hija y esperaron a que lo prometido se hiciera verdad.
Lo que nadie sabía era que en esa misma noche el camino a la muerte comenzaría para Laura. El hombre que tanto presumía era un soldado que la dejó deslumbrada por tener un coche color negro, mismo en el que todos los días a toda hora paseaban por el pueblo y por Iguala a toda velocidad, como si algún loco desconsiderado manejara. Salían de fiesta todas las noches y se escuchaba como el carro frenaba ferozmente por las calles en la madrugada. Las semanas pasaron y la pequeña hija de Laura había quedado en el olvido por parte de su madre, ahora su prioridad era el romance que mantenía en libertad con aquel mal hombre.
José le suplicó a Laura que dejará la vida que llevaba y que lo volvieran a intentar por su pequeña hija que tanto los necesitaba, pero fue inútil, nada la hizo cambiar de opinión. Hasta que una noche de lluvia tormentosa inundó el vado de aquel poblado, era inevitable pasar por ahí, la corriente era fuerte y grande. Los carros esperaban del otro lado pacientemente hasta que pudieran pasar y llegar a salvo a casa, pero fue un conductor el que no midió las consecuencias. Iban llegando de Iguala Laura y su pareja en el coche negro a toda velocidad, esperaron un momento antes de pasar el vado, tal parecía que no lo cruzarían, pero de repente el chofer aceleró creyendo que pasaría, fue estúpido de su parte pensar eso pues el carro quedo atascado a la mitad de la corriente mojando el motor y provocando que el auto ya no pudiera encender; poco a poco el carro se deslizó siguiendo el agua, misma que llevaba a un barranco, aquella pobre muchacha saco su cabeza por la ventada para pedir ayuda a los conductores de los demás autos que aguardaban del otro lado, gritó fuerte para poder ser auxiliada pero nadie se compadeció de ella. El carro en cuestión de minutos cayó volcándose al barranco. De inmediato dieron aviso a los padres de la jovencita y este acudió rápidamente, la noticia corrió ágilmente hasta que todo el pueblo se enteró, muchos asistieron para ayudar, pero nadie lo hizo hasta que la lluvia bajo. Después de eso, los hombres bajaron al barranco en busca de Laura y Ramiro, fue hasta la madrugada que se encontró desnuda y sin vida el cuerpo de aquella pobre mujer y fue hasta el día siguiente cuando el cuerpo de Ramiro apareció cerca de la desembocadura de la laguna de Tuxpan. Los policías y bomberos ayudaron a sacar el auto y a dar fe de la muerte de las dos personas que abordaban en él.
Al amanecer, todos se preguntaban si la niña también había muerto en el accidente, la abuela de la pequeña aclaró que estaba bien y segura en casa, dejando esa noticia a todos desconcertados ya que testigos aseguran haber visto una persona más en la parte trasera del auto y al verla tranquila ante tan desastrosa situación supusieron que era la hija de Laura que aún no comprendía el peligro que corría y por eso aguardaba de pie en el asiento de atrás.
Después entendieron que eso no había sido otra cosa más que una obra del diablo. Ahora se dice que todas las noches en ese lugar se escuchan los lamentos de Laura, suplicando que la ayuden, gritando de dolor y pidiendo a su hija, es por eso que los vecinos encienden una vela de manera constante para pedir por el descanso de aquella alma en pena que se niega a morir. También se dice que cada vez que llueve la corriente crece más de lo normal y se cree que es Laura y Ramiro quienes buscan provocar la muerte en venganza de todos a aquellos que no la ayudaron cuando lo pidió a gritos.

FÁBULA


DELFINO EL DELFÍN


Erase una vez en el fondo del mar un delfín bastante sabio que parecía saberlo todo, en la escuela siempre era el #1 de su clase y lo conseguía por méritos propios. Nunca ayudaba a sus compañeros a comprender algo que no entendieran por lo que decidieron no ser amigos de él.
Un día en la clase de matemáticas, el cerebro de Delfino el delfín no estaba trabajando como solía hacerlo, pero no se atrevía a pedir ayuda a uno de sus compañeros; así que solamente se quedó sentado en su pupitre a esperar que pulpo profesor escribiera la respuesta en el pizarrón.
Pero, ¡oh sorpresa!, tita la tortuga marina se percató de esto y sin decir nada se acercó al asiento de Delfino y comenzó a explicarle.
-                    -¡Tú!, pero si nunca entregas tareas-, dijo el delfín.
-                    - Eso no quiere decir que no sepa hacerlas-, dijo tita.
     -Fue hasta este momento cuando delfín supo que estaba actuando de manera egoísta          con los demás y lo más importante, que no sabía todo.




















MORALEJA: Ser buenos en algo no nos hace ser superiores, recibimos ayuda de quien menos lo esperamos y sin esperar nada a cambio es como debemos brindar ayuda. Además, las cualidades de un grupo de personas siempre serán diferentes pero complementarias para poder resaltar como equipo.  

AUTOBIOGRAFÍA



AUTOBIOGRAFÍA



Mi nombre es Rocio Yanet Bahena Delgado, nací el 24 de mayo del año 2000 en un poblado a las orillas de Iguala de la Independencia: Tomatal, Gro., mismo lugar en donde resido actualmente con mis padres Julián Bahena Evangelista, quien es taxista, y Guillermina Delgado Contreras, quien es ama de casa. Tengo dos hermanos; Julio César Bahena Delgado de 10 años de edad y Nancy Jacqueline Bahena Delgado de 24 años de edad, quien junto con su esposo Ángel Diaz Castrejón tienen un hijo de 2 años llamado Ángel Alexander Diaz Castrejón. Somos católicos, por lo que a los pocos meses de nacida mi familia celebró mi bautismo.

Fui criada por mi madre desde el primer día en que me tuvo en sus brazos hasta la edad de 3 años que comencé mis estudios en el preescolar Jardín de Niños Alborada Feliz ubicado en El Tomatal, Gro. Mi educación inicial fue lo suficientemente satisfactoria como para cimentar las bases de mi conocimiento, y esto se vio reflejado en las buenas reseñas de todas y cada una de mis educadoras, además de ser una de las integrantes de la escolta oficial de la institución. Pero muy a pesar de lo educativo, en esta etapa de mi vida que puede parecer inocente y pasajera, conocí a una de las personas que me acompañaría por mucho más tiempo; mi mejor amiga Paola Rezas Sandoval. Otro recuerdo más que tengo del preescolar es mi fiesta de presentación que mis padres con esfuerzo y emoción me celebraron cuando tenía 5 años de edad, feliz corría por el patio de mi casa con mi vestido pomposo a recibir mis regalos.

Al culminar mi educación preescolar ingresé a la primaria Ignacio Manuel Altamirano ubicada en el mismo poblado, puedo recordar grandes experiencias que mis profesores de grado me enseñaron, por ejemplo: que todo gran esfuerzo tiene una recompensa, a admirar lo bueno de la vida y sobre todo a ver la gran persona que soy y lo lejos que me podía llevar mi potencial como estudiante. Fue sin duda una de mis mejores etapas de la vida, todo era risa y felicidad. Mi desempeño académico mejoro aún más que en el preescolar, mis notas eran casi excelentes y como resultado de esto fui nombrada abanderada de la escolta oficial. En los deportes definitivamente nunca fui buena, en este momento de mi vida fui integrante de un equipo de básquetbol, del cual al poco tiempo me retiré por lo complicado que se me hacía por mi estado físico. cuando tenia proximadamente 10 años, mi padre sufrió un accidente automovilístico que mantuvo a toda la familia muy reducida de dinero, afortunadamente al cabo de un año todo se estabilizó. 

Cuando estaba próxima a egresar de la primaria, mis padres me dieron la opción de continuar mis estudios en una telesecundaria ubicada en el pueblo o salir de mi zona de confort y estudiar en Iguala de la Independencia, más que una decisión fue una aventura en la que decidí aventurarme,  por lo que opte por ingresar a la escuela secundaria Jaime Torres Bodet, fue una etapa difícil de mi vida porque me costó bastante trabajo adaptarme al ambiente que se percibía: los jóvenes tenían un comportamiento muy alocado, no ponían empeño a la clase, hablaban con disparates, etc. Jamás había visto algo igual, 12 años de mi vida había sido una niña pueblerina que convivía solamente con más niñas pueblerinas. Afortunadamente mi desempeño académico no se vio afectado o influenciado por el cambio de ambiente, y continué siendo una buena alumna reflejándose como siempre, formé parte de la escolta oficial de la secundaria, llenando de orgullo a mis padres por valorar el esfuerzo que hacían al mantener mis estudios y los de mi hermana, quien en ese entonces estudiaba la preparatoria en Conalep con especialidad en enfermería. 

Con 15 años de edad ingresé a la preparatoria José Vasconcelos, ya estaba acostumbrada a como era la vida fuera de casa por lo que el cambio no fue drástico. Algo más que ocurrió cuando tenía esa edad fue conocer a Bogar González, un hombre que hasta la fecha está a mi lado.
La preparatoria, ese momento en donde todo comienza a tomarse más serio para los jóvenes estudiantes. Yo no fui la excepción, las preguntas sobre mi futuro profesional se hacían presentes: ¿Qué es lo que quiero ser?, una decisión difícil de tomar, pero no imposible. En este nivel escolar mi desempeño fue triplicado y todo por obtener un excelente promedio para no tener problemas al ingresar a cualquier universidad que quisiera escoger para poder continuar con mis estudios. Hasta segundo año de preparatoria mi esfuerzo no había sido suficiente por lo que al pasar al tercer año no fui una de las seleccionadas para formar parte de la escolta oficial, así que mi propósito ahora era graduarme con honores. Y así fue como sucedió, obtuve el primer lugar en aprovechamiento académico de toda mi generación. La satisfacción que sentía en ese momento era incomparable.  

Claramente al concluir mis estudios de bachillerato ya tenía destinado un lugar a donde ir, ese lugar es el Centro Regional de Educación Normal, en donde me encuentro estudiando la licenciatura en Educación Preescolar, pertenezco a la generación 2018~2022. Con gran entusiasmo asisto todos los días a aprender para poder enseñar, estoy segura de la decisión que tomé y del camino que apenas comienzo a recorrer porque el CREN me ha puesto a prueba mandándome a visitas de observación e intervención docente en donde definitivamente compruebo que estoy en lo correcto, que esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida. Confió plenamente en que al concluir mi carrera universitaria sabré aprovechar las oportunidades que se me presenten para poder ejercer la profesión y demostrar de lo que, como maestra, soy capaz. 

RELATO PEDAGÓGICO

RELATO PEDAGÓGICO 

El pararse frente a un grupo de niños pequeños e inquietas por aprender y descubrir el mundo que les rodea no es nada fácil. La persona que lleve la batuta debe ser alguien con carácter y vocación; y estas dos características solamente las reúne un profesional, las reúne un maestro. Soy una docente en formación y recientemente acabo de tener mi primera intervención práctica con un grupo de preescolar, primer año para ser exactos. El enseñar en un grupo de primero es considerado como algo complicado o imposible, por lo que muchas veces las educadoras no se atreven a tomar temas que vallan mas allá de lo tradicional, de igual manera no se aventuran a experimentar, indagar o a observar junto con los niños fenómenos que resulten interesantes y despierten curiosidad, se reducen solamente a colorear o a pegar recortes. Las clases usualmente son vanas y sin chiste, la nueva generación de Licenciadas en Educación Preescolar prometen ser una maestras innovadoras y comprometidas con su trabajo.

Durante los 3 días en los que trabajé con los niños considero que aprendí más yo que ellos. Además, aumenté mi seguridad, autoestima, confianza en mí misma y autoridad. Si alguien me hubiera dicho o recomendado como debía comportarme y las consecuencias de no hacerlo, jamás lo hubiera creído, por que bien dice que la experiencia hacer al maestro, y de tal manera fue como me sucedió. Por ejemplo, el primer día desde temprano me mostré tímida con los niños y al medio día cuando la maestra salió por un momento yo quise controlarlos, pero nadie me hacía caso y por miedo a su reacción preferí no levantar mi tono de voz, por lo que solo aguardé a que la maestra de grupo llegara para poder poner orden. Al dia siguiente me tocaba trabajar con ellos y tuve que corregir un par de cosas, así que cuando comenzó mi clase de inmediato puse las reglas del juego y los castigos a quien no las respetara, en ningún momento regañe o grite a algún niño, simplemente subí mi voz para todos pudieran escucharme y a comenzar a verme como una figura de autoridad. Funciono bastante, los niños trabajaron como debían y cuando veía aparecer desorden de inmediato marcaba un ato, por supuesto que la maestra encargada del grupo fue un gran soporte para mí.

Una experiencia mas que tuve es la siguiente. Cuando entramos a trabajar en un grupo de personas creemos que todos saben lo mismo, ya que a todos se les ha enseñado por igual. Lamentablemente no es así y yo tuve la fortuna de vivirlo con una de las alumnas con las que trabajé, la actividad consistía en buscar en una revista 3 objetos color rojo, recortarlos y finalmente pegarlos en la libreta. Ya todos estaban por terminar, algunas más ya lo habían hecho pero esta niña, Daniela, estaba sin un solo recorte sobre su mesa. Me acerque para ver que pasaba, l ayude a buscar los objetos y en una pagina me detuve y le pregunté “¿En dónde hay una cosa roja?”, Daniela apuntaba al azar, y fue entonces cuando me di cuenta que no sabia los colores como el resto de sus compañeros. Fue algo por lo que jamás imagine pasar, el grupo de primero es ya casi de segundo y ver a uno de ellos que no sabe los colores es de sorprenderse. Lo que hice para ayudar a Daniela fue enseñarle todo lo que había alrededor de color rojo, así para que ella visualizar la tonalidad, después regresamos a la revista y sin dificultad alguna Daniela terminó su actividad. Al informarle de la situación a la maestra de grupo me enteré que sus padres no le brindan la atención necesaria en sus tareas, trabajos o algo mas que tenga que ver con su educación inicial. Es algo que jamás olvidaré, cuando sea maestra de grupo, me encargaré de que todos mis niños sin importar la atención que sus padres les pongan, aprendan por igual.

Son pequeñas cosas las que nos hacen recapacitar como profesionales, el tener vocación y amor por lo que uno hace facilita las cosas, el poder realizar adecuaciones curriculares, el sacar un haz bajo la manga, el enseñar un contenido sin importar los recursos. Si bien es cierto que los niños de hoy en día están entrados en la tecnología, lo que representa un reto para el docente, pues tiene que buscar métodos y actividades que logren supera la magia del Internet, es difícil pero no imposible.