miércoles, 26 de junio de 2019

AUTOBIOGRAFÍA



AUTOBIOGRAFÍA



Mi nombre es Rocio Yanet Bahena Delgado, nací el 24 de mayo del año 2000 en un poblado a las orillas de Iguala de la Independencia: Tomatal, Gro., mismo lugar en donde resido actualmente con mis padres Julián Bahena Evangelista, quien es taxista, y Guillermina Delgado Contreras, quien es ama de casa. Tengo dos hermanos; Julio César Bahena Delgado de 10 años de edad y Nancy Jacqueline Bahena Delgado de 24 años de edad, quien junto con su esposo Ángel Diaz Castrejón tienen un hijo de 2 años llamado Ángel Alexander Diaz Castrejón. Somos católicos, por lo que a los pocos meses de nacida mi familia celebró mi bautismo.

Fui criada por mi madre desde el primer día en que me tuvo en sus brazos hasta la edad de 3 años que comencé mis estudios en el preescolar Jardín de Niños Alborada Feliz ubicado en El Tomatal, Gro. Mi educación inicial fue lo suficientemente satisfactoria como para cimentar las bases de mi conocimiento, y esto se vio reflejado en las buenas reseñas de todas y cada una de mis educadoras, además de ser una de las integrantes de la escolta oficial de la institución. Pero muy a pesar de lo educativo, en esta etapa de mi vida que puede parecer inocente y pasajera, conocí a una de las personas que me acompañaría por mucho más tiempo; mi mejor amiga Paola Rezas Sandoval. Otro recuerdo más que tengo del preescolar es mi fiesta de presentación que mis padres con esfuerzo y emoción me celebraron cuando tenía 5 años de edad, feliz corría por el patio de mi casa con mi vestido pomposo a recibir mis regalos.

Al culminar mi educación preescolar ingresé a la primaria Ignacio Manuel Altamirano ubicada en el mismo poblado, puedo recordar grandes experiencias que mis profesores de grado me enseñaron, por ejemplo: que todo gran esfuerzo tiene una recompensa, a admirar lo bueno de la vida y sobre todo a ver la gran persona que soy y lo lejos que me podía llevar mi potencial como estudiante. Fue sin duda una de mis mejores etapas de la vida, todo era risa y felicidad. Mi desempeño académico mejoro aún más que en el preescolar, mis notas eran casi excelentes y como resultado de esto fui nombrada abanderada de la escolta oficial. En los deportes definitivamente nunca fui buena, en este momento de mi vida fui integrante de un equipo de básquetbol, del cual al poco tiempo me retiré por lo complicado que se me hacía por mi estado físico. cuando tenia proximadamente 10 años, mi padre sufrió un accidente automovilístico que mantuvo a toda la familia muy reducida de dinero, afortunadamente al cabo de un año todo se estabilizó. 

Cuando estaba próxima a egresar de la primaria, mis padres me dieron la opción de continuar mis estudios en una telesecundaria ubicada en el pueblo o salir de mi zona de confort y estudiar en Iguala de la Independencia, más que una decisión fue una aventura en la que decidí aventurarme,  por lo que opte por ingresar a la escuela secundaria Jaime Torres Bodet, fue una etapa difícil de mi vida porque me costó bastante trabajo adaptarme al ambiente que se percibía: los jóvenes tenían un comportamiento muy alocado, no ponían empeño a la clase, hablaban con disparates, etc. Jamás había visto algo igual, 12 años de mi vida había sido una niña pueblerina que convivía solamente con más niñas pueblerinas. Afortunadamente mi desempeño académico no se vio afectado o influenciado por el cambio de ambiente, y continué siendo una buena alumna reflejándose como siempre, formé parte de la escolta oficial de la secundaria, llenando de orgullo a mis padres por valorar el esfuerzo que hacían al mantener mis estudios y los de mi hermana, quien en ese entonces estudiaba la preparatoria en Conalep con especialidad en enfermería. 

Con 15 años de edad ingresé a la preparatoria José Vasconcelos, ya estaba acostumbrada a como era la vida fuera de casa por lo que el cambio no fue drástico. Algo más que ocurrió cuando tenía esa edad fue conocer a Bogar González, un hombre que hasta la fecha está a mi lado.
La preparatoria, ese momento en donde todo comienza a tomarse más serio para los jóvenes estudiantes. Yo no fui la excepción, las preguntas sobre mi futuro profesional se hacían presentes: ¿Qué es lo que quiero ser?, una decisión difícil de tomar, pero no imposible. En este nivel escolar mi desempeño fue triplicado y todo por obtener un excelente promedio para no tener problemas al ingresar a cualquier universidad que quisiera escoger para poder continuar con mis estudios. Hasta segundo año de preparatoria mi esfuerzo no había sido suficiente por lo que al pasar al tercer año no fui una de las seleccionadas para formar parte de la escolta oficial, así que mi propósito ahora era graduarme con honores. Y así fue como sucedió, obtuve el primer lugar en aprovechamiento académico de toda mi generación. La satisfacción que sentía en ese momento era incomparable.  

Claramente al concluir mis estudios de bachillerato ya tenía destinado un lugar a donde ir, ese lugar es el Centro Regional de Educación Normal, en donde me encuentro estudiando la licenciatura en Educación Preescolar, pertenezco a la generación 2018~2022. Con gran entusiasmo asisto todos los días a aprender para poder enseñar, estoy segura de la decisión que tomé y del camino que apenas comienzo a recorrer porque el CREN me ha puesto a prueba mandándome a visitas de observación e intervención docente en donde definitivamente compruebo que estoy en lo correcto, que esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida. Confió plenamente en que al concluir mi carrera universitaria sabré aprovechar las oportunidades que se me presenten para poder ejercer la profesión y demostrar de lo que, como maestra, soy capaz. 

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