RELATO PEDAGÓGICO
El
pararse frente a un grupo de niños pequeños e inquietas por aprender y
descubrir el mundo que les rodea no es nada fácil. La persona que lleve la
batuta debe ser alguien con carácter y vocación; y estas dos características solamente
las reúne un profesional, las reúne un maestro. Soy una docente en formación y
recientemente acabo de tener mi primera intervención práctica con un grupo de
preescolar, primer año para ser exactos. El enseñar en un grupo de primero es
considerado como algo complicado o imposible, por lo que muchas veces las
educadoras no se atreven a tomar temas que vallan mas allá de lo tradicional,
de igual manera no se aventuran a experimentar, indagar o a observar junto con
los niños fenómenos que resulten interesantes y despierten curiosidad, se
reducen solamente a colorear o a pegar recortes. Las clases usualmente son
vanas y sin chiste, la nueva generación de Licenciadas en Educación Preescolar
prometen ser una maestras innovadoras y comprometidas con su trabajo.
Durante
los 3 días en los que trabajé con los niños considero que aprendí más yo que
ellos. Además, aumenté mi seguridad, autoestima, confianza en mí misma y
autoridad. Si alguien me hubiera dicho o recomendado como debía comportarme y
las consecuencias de no hacerlo, jamás lo hubiera creído, por que bien dice que
la experiencia hacer al maestro, y de tal manera fue como me sucedió. Por
ejemplo, el primer día desde temprano me mostré tímida con los niños y al medio
día cuando la maestra salió por un momento yo quise controlarlos, pero nadie me
hacía caso y por miedo a su reacción preferí no levantar mi tono de voz, por lo
que solo aguardé a que la maestra de grupo llegara para poder poner orden. Al
dia siguiente me tocaba trabajar con ellos y tuve que corregir un par de cosas,
así que cuando comenzó mi clase de inmediato puse las reglas del juego y los
castigos a quien no las respetara, en ningún momento regañe o grite a algún
niño, simplemente subí mi voz para todos pudieran escucharme y a comenzar a
verme como una figura de autoridad. Funciono bastante, los niños trabajaron
como debían y cuando veía aparecer desorden de inmediato marcaba un ato, por
supuesto que la maestra encargada del grupo fue un gran soporte para mí.
Una
experiencia mas que tuve es la siguiente. Cuando entramos a trabajar en un
grupo de personas creemos que todos saben lo mismo, ya que a todos se les ha
enseñado por igual. Lamentablemente no es así y yo tuve la fortuna de vivirlo
con una de las alumnas con las que trabajé, la actividad consistía en buscar en
una revista 3 objetos color rojo, recortarlos y finalmente pegarlos en la
libreta. Ya todos estaban por terminar, algunas más ya lo habían hecho pero
esta niña, Daniela, estaba sin un solo recorte sobre su mesa. Me acerque para
ver que pasaba, l ayude a buscar los objetos y en una pagina me detuve y le
pregunté “¿En dónde hay una cosa roja?”, Daniela apuntaba al azar, y fue
entonces cuando me di cuenta que no sabia los colores como el resto de sus
compañeros. Fue algo por lo que jamás imagine pasar, el grupo de primero es ya
casi de segundo y ver a uno de ellos que no sabe los colores es de
sorprenderse. Lo que hice para ayudar a Daniela fue enseñarle todo lo que había
alrededor de color rojo, así para que ella visualizar la tonalidad, después
regresamos a la revista y sin dificultad alguna Daniela terminó su actividad.
Al informarle de la situación a la maestra de grupo me enteré que sus padres no
le brindan la atención necesaria en sus tareas, trabajos o algo mas que tenga
que ver con su educación inicial. Es algo que jamás olvidaré, cuando sea
maestra de grupo, me encargaré de que todos mis niños sin importar la atención
que sus padres les pongan, aprendan por igual.
Son
pequeñas cosas las que nos hacen recapacitar como profesionales, el tener
vocación y amor por lo que uno hace facilita las cosas, el poder realizar
adecuaciones curriculares, el sacar un haz bajo la manga, el enseñar un
contenido sin importar los recursos. Si bien es cierto que los niños de hoy en
día están entrados en la tecnología, lo que representa un reto para el docente,
pues tiene que buscar métodos y actividades que logren supera la magia del
Internet, es difícil pero no imposible.

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