miércoles, 26 de junio de 2019

RELATO PEDAGÓGICO

RELATO PEDAGÓGICO 

El pararse frente a un grupo de niños pequeños e inquietas por aprender y descubrir el mundo que les rodea no es nada fácil. La persona que lleve la batuta debe ser alguien con carácter y vocación; y estas dos características solamente las reúne un profesional, las reúne un maestro. Soy una docente en formación y recientemente acabo de tener mi primera intervención práctica con un grupo de preescolar, primer año para ser exactos. El enseñar en un grupo de primero es considerado como algo complicado o imposible, por lo que muchas veces las educadoras no se atreven a tomar temas que vallan mas allá de lo tradicional, de igual manera no se aventuran a experimentar, indagar o a observar junto con los niños fenómenos que resulten interesantes y despierten curiosidad, se reducen solamente a colorear o a pegar recortes. Las clases usualmente son vanas y sin chiste, la nueva generación de Licenciadas en Educación Preescolar prometen ser una maestras innovadoras y comprometidas con su trabajo.

Durante los 3 días en los que trabajé con los niños considero que aprendí más yo que ellos. Además, aumenté mi seguridad, autoestima, confianza en mí misma y autoridad. Si alguien me hubiera dicho o recomendado como debía comportarme y las consecuencias de no hacerlo, jamás lo hubiera creído, por que bien dice que la experiencia hacer al maestro, y de tal manera fue como me sucedió. Por ejemplo, el primer día desde temprano me mostré tímida con los niños y al medio día cuando la maestra salió por un momento yo quise controlarlos, pero nadie me hacía caso y por miedo a su reacción preferí no levantar mi tono de voz, por lo que solo aguardé a que la maestra de grupo llegara para poder poner orden. Al dia siguiente me tocaba trabajar con ellos y tuve que corregir un par de cosas, así que cuando comenzó mi clase de inmediato puse las reglas del juego y los castigos a quien no las respetara, en ningún momento regañe o grite a algún niño, simplemente subí mi voz para todos pudieran escucharme y a comenzar a verme como una figura de autoridad. Funciono bastante, los niños trabajaron como debían y cuando veía aparecer desorden de inmediato marcaba un ato, por supuesto que la maestra encargada del grupo fue un gran soporte para mí.

Una experiencia mas que tuve es la siguiente. Cuando entramos a trabajar en un grupo de personas creemos que todos saben lo mismo, ya que a todos se les ha enseñado por igual. Lamentablemente no es así y yo tuve la fortuna de vivirlo con una de las alumnas con las que trabajé, la actividad consistía en buscar en una revista 3 objetos color rojo, recortarlos y finalmente pegarlos en la libreta. Ya todos estaban por terminar, algunas más ya lo habían hecho pero esta niña, Daniela, estaba sin un solo recorte sobre su mesa. Me acerque para ver que pasaba, l ayude a buscar los objetos y en una pagina me detuve y le pregunté “¿En dónde hay una cosa roja?”, Daniela apuntaba al azar, y fue entonces cuando me di cuenta que no sabia los colores como el resto de sus compañeros. Fue algo por lo que jamás imagine pasar, el grupo de primero es ya casi de segundo y ver a uno de ellos que no sabe los colores es de sorprenderse. Lo que hice para ayudar a Daniela fue enseñarle todo lo que había alrededor de color rojo, así para que ella visualizar la tonalidad, después regresamos a la revista y sin dificultad alguna Daniela terminó su actividad. Al informarle de la situación a la maestra de grupo me enteré que sus padres no le brindan la atención necesaria en sus tareas, trabajos o algo mas que tenga que ver con su educación inicial. Es algo que jamás olvidaré, cuando sea maestra de grupo, me encargaré de que todos mis niños sin importar la atención que sus padres les pongan, aprendan por igual.

Son pequeñas cosas las que nos hacen recapacitar como profesionales, el tener vocación y amor por lo que uno hace facilita las cosas, el poder realizar adecuaciones curriculares, el sacar un haz bajo la manga, el enseñar un contenido sin importar los recursos. Si bien es cierto que los niños de hoy en día están entrados en la tecnología, lo que representa un reto para el docente, pues tiene que buscar métodos y actividades que logren supera la magia del Internet, es difícil pero no imposible.

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